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"Ted", un oso muy amoroso Lunes 24 de septiembre de 2012, 11:43
Cuando el tímido y solitario John Bennett recibe como regalo de Navidad un enorme oso su deseo se hace realidad: quiere un amigo para toda la vida. Lo encontramos posteriormente como adulto y cuando parece haber encontrado junto a Lori la estabilidad sentimental. Sin embargo, la fidelidad fraternal que le había prometido a Ted amenaza su futuro.
John McFarlane debuta en la dirección con esta película basada en un guion compartido. Lo que empieza como una historia absorbente y atractiva, deriva en una propuesta vulgar no exenta de grosería gratuita y de algunos pasajes que, lejos de rayar en el humor absurdo, se meten en el fangoso terreno de las situaciones imposibles. Siendo estrictos, se trata de una versión libre de un clásico, Boudu salvado de las aguas, que ha sido varias veces reinventado en la pantalla grande y que a su vez se basa
en un texto anterior de René Fauchois.
Si en las aventuras clásicas es el mendigo quien termina apropiándose del estatus de la casa del protagonista, ahora es el oso quien se adueña de la vida de John Bennett hasta el punto de que se resiente su trabajo de vendedor de coches, en el que termina fallando con mayor frecuencia de la debida, y su relación Lori, una siempre atractiva Mila Kunis cuya química con Mark Wahlberg no parece tan reseñable como cabía esperar. Ellos dos y el oso son la parte del león de una historia que se alimenta con personajes secundarios estereotipados que fuerzan la sonrisa forzada tantos como otros pasajes repletos de humor poco original que pretende mantener con alfileres un arranque destacado.
Si Boudu terminaba siendo insoportable para un espectador normal, Ted es el amigo que nunca quisieras para tu hijo. Una mala influencia, que se vuelve peor a medida que van pasando los años. Drogadicto y adicto al sexo, aunque pretende reclamar a Hasbro por el hecho de que no le hayan puesto pene. Eso no le impide contentar a una compañera, empleada también en unos grandes almacenes. ¿Cómo? Vaya usted a saber.
Lo que realmente importa en el film es Ted, sus actos y su relación con quienes le rodean. Lo demás, aparte de ser puro relleno, casi tanto como el fieltro del oso, apenas importa. No sorprende porque es previsible y tampoco la propuesta fílmica resulta extraordinaria. Eso sí, da la impresión de que todos, los integrantes de los equipos técnico y artístico, se lo han pasado muy bien durante el rodaje, hasta el propio McFarlane, que se ha reservado el papel de ponerle voz al peluche. Por eso lo personajes –y por supuesto los actores- funcionan mejor como individualidades y no como colectivo.
Aunque entretiene, y bastante más de lo previsto, la cinta no alcanza suficiente nivel como para pasar a la historia. Uno de sus problemas principales es que, a pesar de su propuesta, no es una película infantil. Tampoco es para padres de familia entrados en años. Simplemente, el colectivo infantil es su público objetivo. Puede que ese detalle le reste potencial en taquilla pero, sobre todo, emisiones televisivas.
Fuente: Pedro De Frutos
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