|
"Los sustitutos", el futuro que nos espera Jueves 5 de noviembre de 2009, 18:38
El día de mañana, cuando los humanos se encuentran aislados, tumbados sobre una cama y conectados a cientos de cables, los robots se encargan de hacer su trabajo cotidiano, e incluso se ocupan de la diversión. Un policía debe salir a la calle después de varios años para enfrentarse a una situación que pone en peligro su vida.
Se puede hablar de muchos referentes. Desde Blade Runner hasta Yo robot, a la hora de enjuiciar este film, que incluso tiene reminiscencias de Desafío total o Wall-E. Pudo haber estado a la altura de la primera, y dejar pequeñas a las segundas pero, finalmente, se entrega a un galimatías insospechado en sus comienzos. Quiere ser moralista, y no lo consigue; busca un hálito de esperanza en el futuro, pero no sabe cómo; pretende convertirse en un estimable trhiller y, sin embargo, deja muchos cabos
sueltos.
La historia de los humanos conectados a máquinas a través de las cuales, y por medio de sus mentes, controlan a unos robots antropomorfos capaces de llevar a cabo sus quehaceres, no deja de parecer algo más que factible en el futuro. Cuando alguien utiliza un arma definitiva que es capaz, no sólo de eliminar al sustituto, sino de hacer estallar el cerebro de quien lo controla, un agente del FBI no tiene más remedio que abandonar su retiro humano y salir a la calle para salvaguardar su vida e incluso el de toda la humanidad.
La historia es interesante, pero el desarrollo no le permite volar tan alto como debiera, y la novela gráfica de Robert Venditti se queda en un cúmulo de situaciones bastante previsibles, muy lejos de la propuesta original. Tanto, que parece algo totalmente distinto porque la puesta en escena pretende ser mucho más realista y porque el guionista Richard Marvin quiso recrear el argumento como propio hasta el punto de casi anestesiarlo. Tampoco contribuye a una mejor empresa Jonathan Mostow, el realizador de Terminator 3, U-571, y Breakdown. Si en esas tres películas anteriores no nos había sorprendido era muy difícil que lo hiciera ahora, cuando tenía entre manos una producción de mayor enjundia en la que se salvan, preferentemente, los efectos visuales, hasta el punto de conseguir una interacción más que plausible entre los supuestos robots y los humanos.
Aún así, hay hallazgos en Los sustitutos. Unos, que provienen del material literario, y otros del mismo arranque del proyecto cinematográfico. Entre los primeros cabe citar la forma que tienen los robots de colocarse, “enchufarse” en este caso, por medio de unas descargas eléctricas que les ponen a cien. Entre los segundos, el enfrentamiento en la pantalla entre el protagonista Bruce Wills –cuyo sosias guarda una imagen visual bastante parecida a la de su personaje en Sin city- y Vingh Rhames, ese actor de color con apariencia de campeón de los grandes pesos. Su aparición conjunta en la pantalla no se producía desde la magnífica Pulp Fiction, y de eso hace más de quince años. Por lo demás, insistimos, casi todo es previsible y escasamente meritorio.
Fuente: consolero
|