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"Los Sustitutos", desalentador futuro Miercoles 30 de septiembre de 2009, 16:56
Tras la cámara, Jonathan Mostow dirige a Bruce Willis en la historia de un futuro próximo, donde los seres humanos viven sus vidas a través de sus Sustitutos, perfectos Avatares robóticos, en un Mundo idílico libre de violencia … donde nada es lo que parece.
¿ Hacia dónde nos dirigimos como Raza ?.
Esta pregunta, aún sin respuesta, nos asusta tanto como inquieta.
Desde el inicio del Siglo XXI (jalonado por increíbles avances tecnológicos que parecen no tener fin), la Raza Humana se ha enfrentado a amenazas tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Amenazas tales como terrorismo, guerra, delincuencia y un sinnúmero de pesadumbres que, poco a poco, nos hacen recluirnos cada vez más en nuestro interior.
Esta
reclusión, endémica de nuestra hipertrófica Sociedad, devorada por estereotipos que regulan desde lo perfecto hasta lo deplorable, nos sumergen cada vez mas en una irrealidad poblada de preguntas sin responder, donde el Ser Humano con taras, el Animal racional e imperfecto que durante milenios ha hoyado la Tierra, se ve desplazado por un Ideal Humano robotizado, sin mácula ni error ,donde cualquier atisbo de individualidad, rebeldía e inquietud propia de nuestra condición, se ven censuradas en cuanto osan salirse de la realidad establecida.
Día tras día observamos impávidos como nuestros hijos se sumergen en los indómitos territorios del Mundo virtual, dejando las relaciones interpersonales limitadas a sendos coloquios en Redes Sociales, o segundas vidas en portales como Second Life.
Quién no se adapta a esta Sociedad de Alta tecnología - donde todo es bonito e impersonal, y la valía de una persona se mide por el tamaño de sus bíceps o las medidas de su cuerpo – es relegado al ostracismo y la marginación.
En esta realidad que nos azota cada día, la ciencia – ficción ( esa acertada oportunista capaz de trasladar contextos actuales a unos años vista, dándonos de bruces con posibilidades cada vez más ciertas ) vuelve a dar en el clavo con “Los Sustitutos“.
La tecnología ha evolucionado hasta el punto de poder generar réplicas robóticas de nosotros mismos, perfectamente configurables, siempre sonrientes, siempre jóvenes y tersas, siempre perfectas. A través de ellas – desde la inalámbrica comodidad de nuestras casas – los humanos viven cada día al límite. No hay dolor, no hay miedo ni límite mas allá del que una máquina puede alcanzar. La fina línea que separa lo bueno de lo malo, se diluye como arena en agua de mar.
Así, asumimos el yo que queremos a través del Sustituto, convirtiendo nuestra vida en una farsa constante repleta de relativismo moral, y segregando en guetos a todos aquéllos humanos que siguen queriendo que sus días pasen dentro de ese envoltorio de carne y hueso.
En esta “Sociedad perfecta “, el Asesinato premeditado de un Sustituto, que provoca la muerte instantánea de su humano Operador, pone en liza al FBI, que investiga el Asesinato y sus implacables consecuencias.
Jonathan Mostow dirige con pulso firme esta fábula repleta de moraleja y acción, donde Bruce Willis se luce con cada toma, encarnando al atormentado agente del FBI encargado del caso, que vive su vida a duras penas, desubicado entre su yo robótico y una relación matrimonial disfuncional, incapaz de superar los problemas que acarrea la muerte de un ser querido ( el hijo de la pareja ) y abocado a la pantomima de vivir la vida sumido en el engaño, convertido en titiritero de unas marionetas sin fin ni sentido.
El viaje del protagonista pone de manifiesto el precipicio en que nos movemos, cada vez más alejado de cualquier relación con nuestros allegados, inhóspito y frío. Este Mundo perfecto nos deshumaniza sin que apenas nos demos cuenta.
Tal y como ocurrió con “District 9“, sin duda revelación de la temporada cinematográfica, “ Los Sustitutos “ vuelve a darnos donde mas duele, vertebrando un filme de ciencia-ficción de alto standing, que funciona de principio a fin .
Ágil, mordaz y descarnado, abanderado por la presencia del Willis Actor, el ser humano ordinario envuelto en situaciones extraordinarias.
Un Willis que, con la edad, se aleja del machote cachondo y socarrón, derivando con cada nueva incursión en la pantalla hacia el epítome del héroe “larger than life”, tan atormentado como resuelto a hacer lo que está bien, lo que es correcto, pese a quien pese.
Quizás uno de los pocos “peros” de la cinta llegue en el desenlace, donde Mostow echa el freno con la postrera decisión del alter ego de Willis, dejando un hueco a la redención para nuestra Raza. Redención que, desgraciadamente, cada vez resulta más lejana.
Enorme vehículo de entretenimiento, “Blockbuster” de tomo y lomo y, sobre todo, gran película.
Fuente: ebonafonte
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