|
"Ice age 3:El origen de los dinosaurios", un paseo por Dinópolis Viernes 10 de julio de 2009, 17:48
Tercera entrega de la exitosa y mundialmente famosa saga, la primera en 3-D. En este caso, Sid, el perezoso, decide adoptar tres huevos abandonados que corresponden a otros tantos dinosaurios, lo que desencadenará la aventura. Mientras, la ardilla Scrat sigue los pasos a la escurridiza bellota.
La imaginación se agota, o es que la gallina de los huevos de oro comienza a devaluarse. Hablar del origen de los dinosaurios cuando estos ya pueblan parte de la Tierra, o un submundo subterráneo de ella, parece presuntuoso. Mucho más, hacer convivir a estos grandes saurios con la última glaciación. Aunque aceptemos tabla de surf como vehículo ligero, la película en sí ofrece claroscuros. Si por su técnica estamos ante una de las mejores –por no decir la mejor- producciones en 3-D de entre las conocidas
hasta la fecha, la historia resulta muy irregular. Reflexionando sobre cada secuencia en particular, podríamos decir que cualquiera de ellas es divertida; pero todas juntas, continuadas, nos llevan a un cierto decaimiento, lo que no excluye el film como un interesante divertimento para toda la familia.
Se han buscado nuevos alicientes para continuar la historia de la inhabitual manada que componen la pareja de mamuts, el perezoso y el tigre de dientes de sable. También las aventuras de Scrat y la escurridiza bellota se enriquecen con la aparición de una segunda y enamoradiza ardilla, aunque sus apariciones son fundamentalmente machistas. Mientras, Diego, el tigre, piensa que se está ablandando junto a sus compañeros, especialmente en la compañía de Manny y Ellie, que están a punto de ser padres de un pequeño mamut. Sid piensa en fundar su propia familia por lo que adopta tres huevos de dinosaurio que desencadenan una aventura en la que priva la amistad por encima de todo, así como una interesante combinación de humor y aventura que hacen las delicias de los más pequeños aunque también se hacen muchas concesiones al aspecto tridimensional del fiilm, con demasiadas plataformas que casi desembocan en un abuso.
Lo mejor de Ice Age 3 es, sin duda, la novedad que ofrece en algunos pasajes. Si la historia de Scrat y su enamorada, debido a la música que subraya sus apariciones representan un guiño al público más adulto, la frescura de la historia está representada por un nuevo y agraciado personaje: Buck. Se trata de una implacable comadreja cazadora de dinosaurios, que tiene al más fuerte de ellos como implacable enemigo. Esta mezcla de Gato con Botas y Robin Hood es lo más eficiente porque el resto casi es previsible, incluida la moraleja final de que todo tiene que continuar igual para que se mantenga el orden establecido.
La película que iba como éxito del verano seguirá su curso inexorable, no sólo por sus virtudes, que las tiene, o por su característica de cine familiar, sino también por la ausencia de competidores. La cartelera, de momento, está huérfana de títulos por los que merezca la pena pagar una entrada. La tercera entrega de esta saga es una honrosa excepción.
Fuente: consolero
|