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"Bel Ami", amistades engañosas Lunes 22 de octubre de 2012, 12:21
Basada en la novela de Guy de Maupassant, narra la historia de Georges Duroy, un joven campesino que llega a París después de participar en la guerra de Argelia. Sus encantos personales le abren paso en la sociedad, especialmente entre las féminas, aunque su ascenso es paralelo a su degradación moral.
La literatura francesa de finales del siglo XVIII y casi todo el XIX nos ha dejado interesantes autores que supieron diseccionar con destreza los valores y los vicios de una sociedad decadente, acostumbrada a un lujo que se desmoronaba y que mantenían de tiempos pasados la constante de una moral libertina. En la cama, amantes de uno u otro sexo terminaban por incidir en cualquier aspecto de la vida pública, incluso en la política.
De esa literatura a la que nos referíamos
queda un buen ejemplo cinematográfico, las amistades peligrosas, texto de Pierre Chordelos de Laclos, adaptada para la gran pantalla al menos en media docena de ocasiones. Chordelos de Laclos no aparece en la mayoría de las antologías galas, muy al contrario que Guy de Maupassant. Este autor, protegido de Flaubert, nos propone en Bel ami una historia que guarda cierta relación con la anterior en lo que se refiere a los amoríos de su protagonista pero que resulta menos morbosa aunque con una gran carga interior, tanto social como política. Uno de sus puntos más álgidos es el estudio que lleva a cabo de los medios de información, aceptando que la prensa es verdaderamente el cuarto poder, puesto que un periódico es capaz de derrocar todo un gobierno de la noche a la mañana.
Mimbres excelentes para conseguir una película, si no cautivadora, al menos muy interesante. Sin embargo, tanto el guion de Rachel Benette como ciertos aspectos de la realización, debida a los debutantes Nick Ormerod y Declan Donnellan, ambos procedentes del mundo teatral, se han encargado de diluir la propuesta original hasta convertirla en un producto tedioso, muy alejado de las emociones que el texto de Maupassant consigue transmitir.
Bel ami se centra demasiado en el deambular sexual de su protagonista y pasa más de soslayo por las intrigas palaciegas. No dejaría de ser una propuesta interesante si el núcleo de su acción emergiera de tal forma que captase todo nuestro interés, pero no es así. A la cinta le falta morbo y los desnudos de una incitante Christina Ricci o la espalda de Robert Pattison no resultan suficientes como para emocionarnos. La casi siempre eficiente Kistin Scott Thomas no está ya para muchos trotes y, aunque Uma Thurman sigue conservando un físico excelente y ha derivado en una actriz solvente, tampoco puede hacer mucho más con el papel que le ha tocado en suerte.
Claro que todos ellos están muy por encima de su protagonista masculino. Pattinson representa uno de los mayores males del film, puesto que su capacidad de seducción queda muy en entredicho a la vista de las imágenes. Nos la quieren colar con ruedas de molino. Muchos otros actores han destacado en papeles de esta índole, bien sea por su presencia inequívocamente atractiva o porque sus palabras y sus gestos resultaban capaces de enamorar a cualquier mujer. Robert Pattison no cuenta ni con lo uno ni con lo otro. Aceptamos pulpo como animal de compañía, aunque postreras comparaciones, cuando ha de enfrentarse a secundarios de lujo, desmoronan el castillo de naipes en que se convierte su participación en este proyecto.
Fuente: Pedro De Frutos
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