Caratulas de dvd
Caratulas de musica
carátulas dvd,trailers,carteles,noticias,comentarios
INICIO |  TRAILERS |  NOTICIAS |  MÚSICA |  COLABORAR |  FORO 
REGISTRATE   Usuario: Contraseña:
Buscador:
 
 
 Noticia

"1945", lo mío es mío

Martes 13 de marzo de 2018, 11:50

En un caluroso día de agosto los habitantes de una pequeña localidad se pararan para la boda del hijo de un funcionario. Del tren que acaba de llegar a la estación descienden dos judíos que portan un par de cajas voluminosas. Los vecinos temen que se trate de los descendientes de familias deportadas cuyas pertenencias pasaron a su propiedad.

La radio anuncia que Estados Unidos ha lanzado una segunda bomba atómica en Japón, concretamente sobre la ciudad portuaria de Nagasaki. Eso nos sitúa en el 9 de agosto de 1945, una jornada calurosa en Hungría. También se cuenta a través de las ondas diversas problemáticas relacionadas con las cosechas de grano y que la URSS no ejercerá de mediador entre Oriente y Occidente. Aunque la presencia de soldados soviéticos es significativa, al igual que la de colaboradores húngaros, como Jancsi, todavía no ejercen el control férreo que poco después se ordenaría desde el Kremlin.
1945, lo mío es mío


István es el secretario, poco más o menos que el alcalde, y se prepara para la boda de su hijo Árpád que tendrá lugar esa tarde. Su esposa, la drogadicta Anna, no se fía de su futura nuera, Kisrózsi, una campesina que anteriormente anduvo ennoviada con Jansi. No le falta razón, puesto que ella sigue embelesada por la apariencia del colaboracionista, aunque pesan más los argumentos de formar parte de la élite más acaudalada del lugar, ya que su prometido regenta una tienda en el centro del pueblo.

Ese mismo día descienden del tren dos judíos, Hermann Samuel y su hijo, quienes contratan a Suba para transportar en su carreta tirada por un caballo dos pesadas cajas que, se supone, contienen productos cosméticos. Su presencia provoca una especie de terremoto entre los habitantes del pueblo. Suponen que pueda tratarse de descendientes de judíos deportados durante la guerra, poseedores tanto del comercio de Árpád como de la mayoría de las tierras y las casas de la zona, incluida la del influyente István.

Cunde el recelo, pero también el remordimiento, especialmente en la figura del novio y, sobre todo, en la de su vecino, el borracho Kustár, quien se siente abrumado mientras su esposa está dispuesta a defender lo que considera suyo con uñas y dientes. Razones no les faltan a las dos posturas. Es verdad que los bienes de la familia Kovac y de otros deportados pasaron a manos de los habitantes del lugar, pero no les menos que cada cual cuenta con su correspondiente certificado de propiedad.

Feren Török, responsable del film, no había conseguido hasta el momento una repercusión internacional suficiente con sus trabajos anteriores. Por eso esta puesta en escena resulta todavía más asombrosa, ya que sus méritos van mucho más allá de lo esperado. Rodada en blanco y negro, se trata de una propuesta costumbrista dentro de un conflicto bélico que apenas se deja sentir salvo por algunas referencias colaterales: la información radiofónica, la presencia de soldados soviéticos o la liberación conseguida por el secretario para que su hijo no fuese llamado a filas y pudiera morir en el frente.

La narración es impecable y la cámara se mueve con soltura, reflejando la vida cotidiana entre las calles de la población y en el campo, pero también la marcha de los Samuels desde la estación hasta el centro del pueblo a modo de cortejo fúnebre. Como una procesión que ofrece tan malos augurios como los presentimientos de algunos paisanos, que ya sea por sueños o por pequeños detalles, vaticinan inexorables reveses concatenados durante las próximas horas.

Es difícil plasmar más detalles en tan poco tiempo. Solamente en noventa minutos Török demuestra que se puede conseguir un film compacto en el que no faltan ni sobran detalles. Hasta el cura tiene motivos para sentirse preocupado por la llegada de los dos judíos. Tanto o más que cualquiera. El policía local juega su papel, al igual que la cantina/restaurante, e incluso no se podría contar mejor y solo en un par de secuencias los sentimientos de Kisrózsi, quien sigue enamorada de su ex pero acepta el matrimonio de conveniencia. Yo también llegaré a querer a su hijo, le dice a una despectiva Anna.

La interpretación coral es creíble, y la fotografía de Elemér Ragályi contribuye al realismo que destila el film. Queda subrayado por una partitura melancólica de Tibor Szemzö, con claras raíces en el folclore magiar. La tristeza, la esperanza, pero también la tragedia se combinan en esa producción que mira su época desde una óptica diferente pero que, como este tipo de relatos, rebosa ternura y, en su mayor parte, está llena de honestidad.

Fuente: Pedro De Frutos


TOP 10 - Noviembre
EL RASCACIELOS
JURASSIC PARK (LA COLECCION DEFINITIVA)
LOS INCREIBLES 2
STAR WARS: LOS ULTIMOS JEDI
SAINT SEIYA LOS CABALLEROS DEL ZODIACO II
DEADPOOL
HAN SOLO: UNA HISTORIA DE STAR WARS
SIEMPRE A TU LADO: HACHIKO
LA CASA DEL RELOJ EN LA PARED
MENTES PODEROSAS
> TOP Noviembre <
> TOPs Históricos <

Cine Coveralia es una web de cine donde podrás encontrar caratulas dvd, carteles, noticias de cine, críticas de películas, trailers, sinopsis y comentarios
Contactar con Coveralia - Aviso legal - Política de privacidad y cookies - Quienes somos
Creative Commons License

Coveralia - 2018
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información