El capitán Ellsworth contiene a duras penas su ira cuando su nuevo agente, el "pistolero" San Steele, desobedece la orden de esperar el apoyo de los GEO y transforma el robo a un bando en un tiroteo mortal que degenera en una pequeña guerra. Poco tiempo después Steele sorprende al teniente Alexander y a su "banda" de policías corruptos dedicados a una actividad complementaria: el robo de un almacén. Steele debe tomar pronto una decisión: "mirar para otro lado" o denunciar a sus camaradas. A regañadientes acepta un soborno. Pero esta decisión le conduce a un torbellino de corrupción, libertinaje y asesinato, al verse envuelto en un siniestro submundo de crímenes y conspiraciones entre las filas del Departamento de Policía de Los Ángeles. Los protectores de la ley de Los Ángeles acaban de traspasar la delgada línea que separa a un policía de un criminal.